Viaje al fin del amazonas: crónica de la lucha por la selva de la que depende la vida en el planeta

Sinopsis de Viaje al fin del amazonas: crónica de la lucha por la selva de la que depende la vida en el planeta



Expansión agrícola, minería ilegal, enormes represas hidroeléctricas en la mitad de la selva virgen, explosión demográfica… Incendios y tala; ocupación de tierras y trata de personas; violencia. Desertificación. La fiero destrucción de la región amazónica extiende su amenaza a toda la superficie de la Tierra: lo que le pase influirá de forma definitiva en el equilibrio del planeta.

Mientras tanto, se cruzan allí buscadores web de oro, traficantes de diamantes, aventureros, ladrones de tierras de guante blanco, pistoleros capaces de matar a una monja que recita el Evangelio, colonos apartados con engaños, multinacionales, aborígenes corrompidos, perseguidos y asesinados, demasiadas promesas oficiales sin cumplir.

En esta crónica que llevó años de viajes por Brasil y una compleja investigación, la cronista Silvina Heguy no queda encandilada por la riqueza excelente del paisaje ni cae en la tentación derecrear las aventuras de los exploradores. Va más allá del verde deslumbrante y enigmático de la selva; viaja por sendas que fueron trazadas para la colonización; visita comunidades indígenas y a agricultores; recorre pueblos olvidados y otros bendecidos por el nuevo oro verde: la soja; navega por ríos que se quedaron sin peces; reconstruye el plan de la dictadura militar brasileña para la Amazonía, jamás desarticulado; descubre a los gauchos amazónicos y se aproxima hasta la ilegalidad del extractivismo. En esa geografía solitaria y salvaje, revela con gran poder narrativo las complejas historias de quienes va encontrando en su camino. El resultado es demanda y advertencia: sin importar un mínimo a qué distancia estemos de la Amazonía, todo lo malo que le está ocurriendo terminará por afectar nuestras vidas.

«Sobrevivió a volcanes y otras desventuras climáticas a lo largo de cincuenta millones de años, mas fallan sus anticuerpos para la acción del hombre, o bien para su indiferencia.»

«Los árboles amazónicos aportan a la atmósfera el equivalente a veinte millones de toneladas de agua al día, más de lo que el río Amazonas vierte a diario en el océano Atlántico -cerca de diecisiete millones de toneladas-. El bombeo del agua evaporada es el autor de que al este de los Andes no existan desiertos y que tampoco haya huracanes.»

«La Amazonía, entonces, ya no es sólo ‘el pulmón de la Tierra’: los científicos la describen como el corazón del planeta.»

«En los últimos cuarenta años se ha talado cerca del veinte por ciento de sus árboles. En suma, la deforestación alcanzó setecientos sesenta y 2 mil novecientos setenta y nueve kilómetros cuadrados: el equivalente a 3 Estados de San Pablo o bien 2 Alemanias, más de doce canchas de fútbol por día.»