Un paseo invernal

Portada de Un paseo invernal

Sinopsis de Un paseo invernal



«En la profundidad del bosque, totalmente solos, mientras el viento sacude la nieve de los árboles y dejamos atrás los últimos indicios humanos, nuestras medites adquieren una riqueza y pluralidad muy superiores a las que ostentan cuando estamos inmersos en la vida de las urbes. El zorzal y el trepador son una compañía más estimulante que la de los políticos y los filósofos, a los que volveremos a ver como quien se rencuentra con unos viejos y vulgares compañeros. En este valle solitario, en el que un riachuelo desagua las laderas cubiertas de hielo estriado y cristales de infinitos matices, entre aquéllos que sobresalen los juncos y la avena salvaje, y se elevan los abetos y las tsugas, nuestra vida es más sosiega y verdaderamente digna de contemplación».