Picasso

Portada de Picasso

Sinopsis de Picasso



Picasso era español y de ahí que, según afirman, comenzó a dibujar ya antes que a charlar. Cuando niño, se sintió atraído de forma instintiva cara las herramientas del artista. En sus primeros años pasaba horas en feliz concentración dibujando espirales con un sentido y un significado que sólo él conocía. Otras veces dejaba de lado sus juegos infantiles para trazar sus primeras imágenes en la arena. Tan temprana expresión artística encerraba la promesa de un extraño don. No hay que olvidar hacer mención de Málaga, puesto que fue ahí donde, el veinticinco de octubre de mil ochocientos ochenta y uno, nació P. R. Picasso, y fue ahí donde pasó los primeros diez años de su vida. El padre de Picasso era pintor y maestro en la Escuela de Hermosas Artes y Oficios. Picasso aprendió de él los principios del adiestramiento académico formal en arte. Entonces fue a estudiar a la Academia de las Artes en la capital española, mas no se graduó. Ya antes de cumplir los dieciocho años había llegado al punto de mayor rebeldía; repudió la estética anémica de la academia así como la prosa pedestre del realismo y, naturalmente, se unió a aquellos artistas y escritores que se llamaban a sí mismos modernistas, a los inconformistas, aquellos a los que Sabartés llamó “la élite del pensamiento catalán” y que se habían agrupado en torno al café de artistas Els Quatre Gats. A lo largo de mil ochocientos noventa y nueve y mil novecientos los únicos temas que Picasso consideró meritorios fueron aquellos que reflejaban la “verdad final”, la fugacidad de la vida humana y la inevitabilidad de la muerte. Sus primeras obras, agrupadas bajo el nombre de “Periodo Azul” (mil novecientos uno-mil novecientos cuatro), consisten en pinturas con matices azulados y fueron el desenlace de la repercusión de un viaje que realizó por España y de la muerte de su amigo Casagemas. Si bien Picasso mismo insistió múltiples veces en la naturaleza subjetiva y también interna de su Periodo Azul, su génesis y, especialmente, el azul monocromático se explicaron a lo largo de muchos años como el simple desenlace de múltiples influencias estéticas. Entre mil novecientos cinco y mil novecientos siete, Picasso inició un nuevo periodo, conocido como el “Periodo Rosa”, que se caracterizó por un estilo más alegre con colores rosados y anaranjados. En Gosol, en el verano de mil novecientos seis, la manera del desvisto femenino asumió una relevancia excepcional para Picasso. La relevancia que los desnudos femeninos tendrían para Picasso en lo que se refiere a temática a lo largo de los próximos meses se hizo patente cuando creó la composición de una pintura grande titulada Las señoritas de Aviñón. Del mismo modo que el arte africano se considera como el factor que llevó al desarrollo de la estética clásica de Picasso en mil novecientos siete, las lecciones de Cézanne se perciben como la piedra angular de este nuevo avance. Después de su periodo cubista, en la década de mil novecientos veinte, Picasso volvió a un estilo artístico más figurativo y se acercó más al movimiento surrealista. Representó cuerpos monstruosos y distorsionados, mas en un estilo personal. Después del bombardeo de Guernica en mil novecientos treinta y siete, Picasso creó una de sus obras más conocidas, que se convirtió en símbolo crudo de los horrores de esa guerra y, en verdad, de todas y cada una de las guerras. En la década de mil novecientos sesenta, su estilo artístico cambió nuevamente y Picasso comenzó a regresar la mirada al arte de los grandes maestros y a fundamentar sus pinturas en la obra de Velázquez, Poussin, Goya, Manet, Courbet y Delacroix. Los últimos trabajos de Picasso fueron una mezcla de estilos que dio sitio a una obra más colorida, expresiva y optimista. Picasso murió en mil novecientos setenta y tres, en su villa de Mougins. El simbolista ruso Georgy Chulkov escribió: “La muerte de Picasso es una desgracia. No obstante, aquellos que piensan que pueden imitar a Picasso y aprender de él son ciegos y también inocentes. ¿Aprender qué? Estas formas no tienen una contraparte sensible fuera del averno, mas estar en el averno significa adelantar la muerte. Los cubistas difícilmente cuentan con un conocimiento tan ilimitado”.