Fariña: historias e indiscreciones del narcotráfico en galicia

Sinopsis de Fariña: historias e indiscreciones del narcotráfico en galicia



Coca, farlopa, perico, compra, Fariña. Jamás Galicia comercializó un producto con tanto éxito.

Aunque ahora parezca una pesadilla lejana, en los años noventa el ochenta por ciento de la cocaína desembarcaba en Europa por las costas gallegas.

Aparte de su privilegiada posición geográfica, Galicia disponía de todos y cada uno de los ingredientes precisos para transformarse en una «nueva Sicilia»: atraso económico, una centenaria tradición de contrabando por tierra, mar y ría, y un tiempo de admiración y tolerancia cara una cultura delictiva heredada de la época de los «inofensivos» y «benefactores» capos del tabaco. Los clanes, poderosos y herméticos, medraron en un tiempo de impunidad consolidada merced a la desidia (cuando no complicidad) de la clase política y de las fuerzas de seguridad.

A través de testimonios directos de capos, pilotos de planeadoras, arrepentidos, jueces, policías, cronistas y madres de toxicómanos, Nacho Carretero retrata con meticulosidad un paisaje delincuente frecuentemente infravalorado. En el imaginario popular, ese costumbrismo kitsch de capos con zuecos y relojes de oro ha oscurecido el potencial destructor de un fenómeno que arrasó el tejido social, económico y político de Galicia.

Fariña incluye, además, un repaso inédito por los clanes que prosiguen operando el día de hoy en día. Pues contra la creencia mediática y popular —tal y como prueba este libro—, el narcotráfico prosigue vivo en Galicia.
No se debe olvidar lo que todavía no ha terminado.

Un ensayo realmente bien documentado sobre una realidad obscura de Galicia

SOBRE EL AUTOR

Nacho Carretero (A Coruña, mil novecientos ochenta y uno) empezó en redacciones y después huyó para ser autónomo. Ha publicado en todo medio escrito que se le ponía a tiro, desde Jot Down al XL Semanal pasando por Gatopardo o bien El Planeta. Escribió sobre el genocidio de Ruanda, sobre el ébola en África, sobre Siria, sobre su tía Chus y hasta sobre su amado Deportivo de La Coruña. Contar la historia del narcotráfico gallego era un sueño periodístico enquistado en su cerebro desde el momento en que era un neno. En verano de dos mil quince juró lealtad como reportero a El Español.