Biblioteca histórica. libros i-iii

Sinopsis de Biblioteca histórica. libros i-iii



El estoico Diodoro piensa que el devenir histórico de la humanidad responde a un proyecto global y preconcebido de la divinidad. Esta visión de la Historia caló en el cristianismo y ha sido la predominante a lo largo de siglos en Occidente.
Nacido a principios del s. I a.C. en la urbe siciliana de Agirio, al pie del Etna, su condición de ciudadano acomodado permitió a Diodoro Sículo (o bien de Sicilia) viajar por Europa y Asia y dedicarse a su monumental proyecto: la composición de la Biblioteca histórica, un enorme compendio de Historia Universal con Roma como centro que incluía desde los orígenes de la humanidad hasta la época contemporánea al autor (específicamente, las campañas de César en las Galias). La intención de Diodoro, erudito excelente, era no sólo describir las grandes guerras y los imperios políticos, sino más bien también aspectos geográficos, etnológicos, mitológicos, etcétera La Biblioteca histórica responde, por lo tanto, a una concepción global de la Historia y de la cultura, concepción con la que Diodoro, hombre de ideas estoicas, quería probar que el devenir histórico de la humanidad responde a un proyecto, a un plan preconcebido por la divinidad. Esta visión de la Historia caló en el cristianismo y ha sido la predominante a lo largo de siglos en Occidente. Por otro lado, ese carácter universal de la Biblioteca la transforma en una obra de enorme valor reportaje sobre los diferentes pueblos de la Antigüedad (egipcios, persas, helenos, romanos, etcétera).
El primer libro trata prácticamente solamente de Egipto, cuyas historia y costumbres trata por extenso (con una descripción de la crecida del Nilo que es de las más completas que preservamos del pasado). En el II –Mesopotamia, India, Escitia, Arabia– y el III –norte de África– se abre mucho más el abanico temático, si bien también tienen cabida ciertas incorrecciones.