Acoso y ciberacoso escolar: la doble responsabilidad civil y penal (2015)

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Sinopsis de Acoso y ciberacoso escolar: la doble responsabilidad civil y penal (2015)



Por desgracia, en nuestros días el acoso escolar, también llamado bullying, es uno de los grandes males que están sufriendo los menores en nuestra sociedad, puesto que cada vez a edades más tempranas los niños son víctimas de comportamientos desmesurados, físicos o bien verbales, por la parte de sus compañeros de instituto, que les causan daños anatómicos o bien psíquicos, habitualmente irreparables y que aun pueden conducir al suicidio del menor acosado. La situación se agudiza al comprobarse la existencia de un nuevo género de acoso, que está adquiriendo mayor presencia dadas las características de nuestra sociedad: el ciberacoso o bien ciberbullying, esto es, aquel que se efectúa usando las aplicaciones ofrecidas por las nuevas tecnologías (Fb, Twitter, Tuenti, Whatsapp, YouTube, etcétera). El objeto de esta obra no es otro que el análisis de las consecuencias jurídicas civiles y penales que pueden derivarse del acoso y del ciberacoso escolar. Para esto, la autora una parte de una aproximación a la figura del bullying tratando de descubrir en qué consiste precisamente, cuáles son sus características y sus tipos, su incidencia en la sociedad actual, así como la gran relevancia de las medidas de prevención para eludir que prosiga produciéndose. Seguidamente, se examinan desde el punto de vista doctrinal y jurisprudencial los diferentes tipos penales en los que podría ser encuadrado el acoso escolar ya antes y después de la reforma del Código Penal por la Ley 1/2015, prestando singular atención a la responsabilidad penal no sólo del menor, sino más bien también, a veces, de sus progenitores y del centro educativo. Por último, la autora examina las consecuencias civiles que, en materia de responsabilidad extracontractual y resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados, acarrea esta clase de comportamientos, manteniendo en este punto también la posible responsabilidad civil de los progenitores del hostigador, del centro escolar y también, aun, en ciertos casos, del propio menor.